domingo, 6 de octubre de 2013

UNA FAMILIA FELIZ. PARTE 2.



Hace ya dos años, cómo pasa el tiempo, escribí esta entrada sobre fotos familiares peculiares. No sé si peculiar el adjetivo adecuado, podríamos decir más bien que son instantáneas que desafían cualquier intento de descripción (en inglés “awkward photos”, en castellano “dudo si reírme o arrancarme los ojos”). He conseguido bastante material  y, como creo que las imágenes hablan por sí mismas, no me enrollo más y os las pongo.



A la Tía Paqui siempre le gustó pasar desapercibida. Premio para el que la encuentre primero.



Antes del cocktail en el solar de la cooperativa.


Quiero ser hija única.



Luis Carlos, disimula, pero creo que tu primo se está peleando con un mariachi de la orquesta.



En esta familia somos muy flexibles y nos gusta llevar ropa de abrigo dentro de casa.



Lo bueno de este sencillo vestido de boda es que caben dos sacos de dormir en las hombreras.



No follo, pero porque yo no quiero.



Este es el día más feliz del dueño de la Floristería Brioso.



¿A que molo, eh? ¿A que soy una abuela moderna y yeyé? Sí, abuela, pero no bebas más hoy.



La tipa esta te dice “Luis Carlos, no empecemos”, y no empezamos.


Lo que tiene que hacer uno para frotarse con una rubia. Lo que no entiendo es por qué han pintado al tipo con espray plateado.



Andy Warhol y Julián Contreras Jr. en su tierna infancia.



Luis Carlos, yo no me disfrazo. Cuando en Alabama celebren el Día de la Huerta, en Murcia celebraré yo Halloween.



Vasco jugando con su hijo.


No conozco a este señor, pero solo por este fotomontaje quiero que sea mi mejor amigo.



Las gemelas Khaleesi de Hacendado con su primo el que escucha voces que le dicen que queme cosas. 



Rod Stewart y su amiga la que desayuna un cubalibre ahorrando en aire acondicionado.

No sé de qué van disfrazados y prefiero no saberlo.



Este señor se ha muerto, pero no vamos a dejar de hacernos la foto por esa tontería.


Haz la foto, por tus muertos que como siga metiendo barriga me da a dar un ictus.


Mis padres se conocieron en edarling Star Trek Edition.



A punto de empezar la orgía.

 -Cari, estás llevando demasiado lejos tu afición por las novelas eróticas Highlander.

-Calla, McFlurry, digo Luis Carlos.






-Papá, por qué nos hemos disfrazado?

-Es carnaval.

-¿En diciembre?


No sabría decir qué es lo más inquietante de esta foto.



Solo falta que estos tipos se pongan la mano en la cadera para que la foto sea más humillante.


Recreando fotos de infancia cambiando a la madre por un señor muy cariñoso.


Me he liao, me he liao.



Derrochando buen gusto. Que esta Navidad ilumine tu sueño y que un antílope sea devorado en la sabana. Te lo pedimos, Diosito.



Tu primo el que entiende de telas te desea una feliz y gimnástica  Navidad.



-Luis Carlos, el niño tiene que salir en la foto.

-Pero, cari…


Después de la reunión de tuppersex.


Hola Navidad, adiós dignidad.



Otro gran día para la Floristería Brioso.



No le hagáis caso, que lleva media hora sin respirar solo por llamar la atención.


El sistema capitalista resumido en una foto.

 Padre asustado por muñeco diabólico.


Para que luego el niño no se parezca a ti.



Con esta foto no necesitas receta de ansiolíticos, te dan el Lexatin en un cubo.




Colleja en 3,2,…








Ssssoy ed Capitán Cubata… ed úbtimo superhédoe, con el poder de tirar rollos de cocina…  Mi hijo me admira.



Sí, amigos, esta es mi mirada de “te voy a cubrir”.



La traumática infancia de José Luis Moreno.



-Luis Carlos, el niño tiene que salir en la foto como sea.

-Tranquila, que yo me encargo.




Jugando a Cocodrilo Cocainómano de Mattel.


Quiero ser hija única. Parte 2.


Grande la tengo más la quisiera, que entre las piernas no me cupiera… ¡La rama!



La cara del niño lo dice todo. ¿Qué necesidad había de esto?


Cualquier momento es bueno para arrimar cebolleta. Ojo a la sonrisa de la tipa.








Foto de Santa Claus, minutos antes de ser detenido por escándalo público.



Nota: En awkwardfamilyphotos.com/ puedes encontrar miles de fotografías como estas. Aviso, si entráis en la página, no vais a volver. Es un punto de no retorno.

lunes, 2 de septiembre de 2013

LOS SINIESTROS NIÑOS COPLEROS.



Sostiene Narciso Ibáñez Serrador en una famosa entrevista que nada provoca más miedo que un niño e ilustra su opinión haciendo que nos imaginemos una escena. Figúrese que está andando por un prado florido y que, entre las margaritas que alfombran el terreno, encuentra a un niño de pocos días de vida tumbado boca arriba y mirándolo a usted fijamente a los ojos.

Cuando se acerca a recoger al niño, éste le sonríe maliciosamente mostrando una radiante dentadura, una hilera de dientes blancos y perfectos. Cuando leí la entrevista pensé que quizá H.P. Lovecraft hubiera añadido más detalles siniestros a la historia, como unos penetrantes ojos amarillentos y una risa siniestra que helara la sangre. También imaginé que si Lovecraft viviera en nuestros días y se hubiera dedicado a ver algún programa de la Televisión local andaluza o Canal Sur TV, tendría un filón para sus relatos de terror cósmico con los niños que cantan coplas. 


 Ciertamente parece que una fuerza atávica y misteriosa que hunde sus raíces en la noche de los tiempos (¿el espíritu de la copla?) poseyera a esos pequeños viejos de ocho años como en un rito vudú, haciendo que dejen de ser niños por un momento y se transmuten en adultos despechados. Cthulhu los llama a su presencia y ellos les responden cantando por Marifé de Triana.

Observen a esas criaturitas moverse por el escenario durante un momento. Nada hace presagiar que vayan a arrancarse a cantar con esa voz aguardentosa y grave. Un niño de esa edad no puede tener esa voz… Desde el punto de vista de la medicina es inexplicable, pero ahí está el pequeño o la pequeña sacando de su garganta un quejío que parece el de un artista al que los excesos han golpeado (sí, yo también estoy pensando en Sabina, Camarón, Bob Dylan o Rosendo). Ese desgarro sonoro sólo lo puede producir una vida al límite, una vida nocturna y sin miramientos morales, una vida que es imposible que un niño de esa edad haya experimentado. La existencia de “El espíritu de la copla”, la vuelta al mundo terrenal de Shoggoth haciendo una gira por la Alpujarra, sería una de las pocas explicaciones plausibles a ese fenómeno.


Las letras de la copla, plagadas de desamor, celos, venganzas y despecho son una suerte de versión española de  “El arte de amar” de Ovidio. Si las criaturitas interiorizan el mensaje, ¿qué será de ellos cuando crezcan e inicien sus primeros escarceos amorosos? ¿Podrán hacer felices a sus parejas? ¿Serán ellos felices sabiendo, como saben desde pequeños, que el amor sólo trae desgracias? ¿No se convertirán en fríos seductores? Sí, eso es lo más probable. Aunque el “espíritu de la copla” les haya abandonado para colonizar otros cuerpos más jóvenes (viene haciéndolo así desde hace muchos evos), puede que hayan aprendido la lección y que estén de vuelta de todo (aunque sea escarmentando en cabeza ajena) y prefieran cerrarse para no exponerse al dolor del desamor, desplegando las técnicas de seducción que enseña Antonio Molina o Juanita Reina en sus letras, mezclado con la ancestral sabiduría maligna de una criatura primigenia y destructora. Todo esto me resulta de lo más inquietante, no sé a ustedes.



Pero no sólo del espíritu de la copla se alimentan los niños-adultos. Günter Grass y su “Tambor de Hojalata” se me vienen a la cabeza cuando veo, en un descuidado zapping, el programa de Canal Sur en el que unos niños terroríficos cuentan chistes y hacen gracietas varias, con Juan y Medio como maestro de ceremonias. Hasta hay uno que cuenta chistes con un tambor, no me dirán que la conexión no es sospechosa. El humor comienza a ser también territorio a colonizar por los terrores cósmicos lovecraftianos. Apaguemos el televisor antes de que sea tarde y Cthulhu venga a por nosotros cubierto por una bata de cola.