domingo, 17 de abril de 2011

LA CATEDRAL


Hoy estrenamos una nueva sección en el blog: “Gritis jits” (“Grandes éxitos”, para los que no sabéis inglés). Voy a colgar relatos de humor absurdo, Noticias Falsas, críticas de cine cachondeísticas, etc., que escribí hace tiempo y que no son fáciles de encontrar en internet.
Empezamos con “La catedral”, una chorradilla que me salió después de leer un ensayo densísimo y bastante crítptico llamado “El misterio de las catedrales”, de Fulcanelli.
Espero que os guste.

LA CATEDRAL.


Lo primero que llama la atención de la catedral de San Vespasiano es la disposición de la planta. Armónica en sus proporciones, la planta tiene forma de llave inglesa; hecho curioso si se tiene en cuenta que la catedral se construyó en el apogeo del gótico y la invención de la llave inglesa es muy posterior.
Poco se sabe del maestro constructor, André Depié, pero se adivina por muchos detalles que era un fiel seguidor de la ciencia hermética. La catedral rebosa de guiños al iniciado en las artes esotéricas. Las constantes alusiones a la piedra filosofal, el mercurio filosófico, los gallos del tiempo portugueses y el principio creador tal como era entendido por los francmasones, así lo atestiguan.
Al cruzar el imponente pórtico, una sensación difícil de explicar nos embarga. Sentimos en torno a nosotros el peso de siglos de historia.
Generalmente, las catedrales se orientan hacia Palestina. Es una norma de obligado cumplimiento, como afirma Fulcanelli en “El misterio de las catedrales”. Sin embargo, la catedral de San Vespasiano está orientada hacia una tienda de muebles propiedad del cuñado del maestro constructor. ¿Broma privada o señal para el iniciado?
Es de sobra conocido el significado que el armario empotrado con tres cajones laterales posee para los alquimistas. Algunos lo tienen por el símbolo de la Santísima Trinidad (y así lo refieren en sus tratados) y otros lo tienen en su casa porque las probetas y demás instrumentos caben muy bien y además es bastante mono.
Otra señal para el estudioso la encontramos en los confesionarios. Al contrario de lo que suele ser habitual, los confesionarios de la catedral de San Vespasiano no tienen puertas y las rejillas son demasiado pequeñas para permitir el acceso a su interior. El colmo de lo hermético.
Los relieves de las arcadas trilobuladas rebosan símbolos esotéricos. En ellos se observa una figura que se repite hasta en siete ocasiones. (Nota: el siete es un número mágico: los siete días de la semana, los siete jinetes del Apocalipsis, los siete meses del año, la edad que alcanza un niño al cumplir siete años, etc.).
El relieve en cuestión representa a un viejo con muletas que sujeta una serpiente en su mano derecha y un libro cerrado en la izquierda, mientras intenta infructuosamente colarse en la fila de la panadería. El dependiente de la panadería no es un ser humano, se trata de un lirón careto que luce un parche que le tapa los dos ojos y la divisa de la logia francmasónica “ La verdad universal, según se mire”, grapada en la frente.
Al parecer, André Depié, se había hartado de que nadie interpretara los mensajes alquímicos con los que inundó la Iglesia de Nuestra Señora del Esguince de Tobillo y ahora pretendía ser más explícito. Las interpretaciones de este relieve han sido diversas. La exégesis de Charles Nobelieur, magníficamente expuesta en su libro “El lirón careto y la alquimia. Una relación biunívoca”, me parece la más acertada.
Nobelieur afirma que las muletas que lleva el viejo representan las dificultades del camino de la sabiduría, que solo puede ser recorrido hasta el final a través de una vida dedicada al estudio, de ahí que el hombre sea de edad avanzada.
El libro cerrado es, claramente, un signo esotérico. Si estuviera abierto sería exotérico y si no estuviera representaría la ignorancia. (Nota: a veces la ignorancia se representa mediante la Tuna de Farmacia).
La serpiente es, en opinión de Nobelieur, un símbolo fálico. El alquimista requiere concentración y el viejo solo se concentraba para imaginarse a su vecina desnuda. (Nota: la vecina aparece en el relieve, en un segundo plano, afeitándose el bigote con una hoz). La serpiente se enrosca en su brazo dificultándole avanzar.
El viejo intenta colarse en la fila, esto es, buscar un atajo en el camino hacia la piedra filosofal. Una señora con varices (indudablemente el Deus Ex Machina) se lo impide con una desafiante mirada de soslayo.
El lirón careto de la logia francmasónica ofrece pan, probablemente el primer alimento elaborado por el hombre, que se nos antoja la representación del principio creador universal.
André Depié nos muestra al portador de la piedra filosofal en la forma de un lirón careto, animal prácticamente desconocido que habita en el interior del bosque. La metáfora de lo oculto es presentada ante nuestros ojos. Curiosamente, el lirón tiene tapados los suyos con el parche, puesto que no soportaría la visión de alguien descubriendo su secreto. El camino está iniciado. El estudiante de lo hermético debe continuar solo, pues únicamente de esta forma alcanzará la verdadera sabiduría.

jueves, 14 de abril de 2011

EL MARQUÉS DE SADE


Cuando me da por algo soy más seguío que un pasodoble. Hace años coincidí con un crítico de cine en la Filmoteca que había escrito un libro titulado “Sade y Buñuel”, sobre la influencia del Divino Marqués en Buñuel. Estuvimos hablando un buen rato sobre el tema y, a partir de entonces, me entraron ganas de leer a Sade. La verdad es que yo lo tenía por un tío más caliente que una patada en la oreja que escribía obras pornográficas y que había dado nombre al sadismo. Un pervertido y poco más, vamos. El tipo este me convenció de que las obras de Sade tenían un trasfondo filosófico muy interesante y que merecía la pena echarle un vistazo a sus libros, sobre todo a “La filosofía en el tocador”.

 
El epitafio del Marqués reza: “Sade, arrestado bajo todos los regímenes”. ¡¡Ayyyy, pájaro!!

Me compré ese libro y lo cierto es que era duro, uno de los textos más turbadores que pueda uno leer. Después me contaron que “Los 120 días de Sodoma” era todavía más impactante y la verdad es que este último no tuve estómago para terminarlo.
Otras obras famosas del Marqués son “Justine o los infortunios de la virtud” y “Juliette o las prosperidades del vicio”, que son sendas novelas que cuentan la vida de dos hermanas. Justine elige vivir de forma virtuosa y las pasa putas y Juliette todo lo contrario y le va estupendamente (aunque al final tiene su moraleja la historia). La verdad es que “Justine” me pareció un coñazo. Desde la página tres ya sabes lo que le va a suceder. Un tutor la acoge en su domicilio y está claro que la va a putear desde el minuto uno. Escapa y llega a una casa donde vive un cura y ya sabes que le van a hacer un perrito chico y cuatro pincaítas a traición a las primeras de cambio. Es un libro reiterativo y no presenta los brillantes razonamientos de exaltación de la libertad extrema, el vicio y el egoísmo de “La filosofía en el tocador”. La novela de Juliette es también flojita.
 
Justine, elige un número entre el 4 y el 6, el primero que te venga a la cabeza.

Poco tiempo después de que me diera por el marqués de Sade, La Fura dels Baus adaptó muy desafortunadamente “La filosofía en el tocador”. “XXX” se llamaba la obrita y fue un pufo monumental.
Se redujo el mensaje demoledor que transmite la obra (el que haya leído el libro coincidirá conmigo en que hay que cerrarlo de vez en cuando porque acaba aturdiendo) a una sucesión de escenas pseudo-pornográficas coreografiadas y poco más. La puesta en escena, generalmente una maravilla en las funciones de La Fura, tampoco estuvo a la altura. Hubo momentos en los que se rozó el ridículo, como cuando, al comienzo de la representación un actor pronunciaba un discurso, creo recordar que del manifiesto “Franceses un esfuerzo más para ser republicanos” que aparece en la mitad de la novela de “La filosofía en el tocador”, y, en una gran pantalla de cine, se reproducían sus palabras. El problema es que el programa de ordenador que usaban para transcribir el discurso a Word iba por libre y si el actor decía, por poner un ejemplo, “abandonémonos a los placeres de la carne”, en la pantalla se leía “abonemos dos hectáreas de guisantes” o algo similar.
Otro de los desaciertos consistió en el cambio del contexto histórico de la trama, pasando la acción de discurrir en el XVIII, en el castillo de unos aristócratas que pervierten a una joven inocente, a trasladarse al siglo XX, donde la virginal Eugenia pasa a ser una aspirante a actriz que tiene que realizar un casting y que es corrompida por un productor sin escrúpulos. Como broma privada admito que es está muy bien, pero al descontextualizar la obra de esa forma se perdían demasiados elementos esenciales para la trama. 
Parecía que se habían basado en “Buscando trabajo me comieron lo de abajo”.

En fin, creo que sólo le gustó “XXX” al pobre chaval del público al que sacaron a escena para realizarle una felación contra su voluntad. Cuenta la leyenda que todavía está aplaudiendo a las puertas del Gran Teatro. Sí, amigos, en mitad de la obra, se fueron hacia un tipo que estaba allí viendo la obra tan tranquilo, le quitaron los pantalones y la que hacía de Eugenia, a esas alturas de la obra un putón desorejao, le intentó hacer una chupailla, sin éxito, claro, porque el tipo no se vino arriba como era de esperar. En fin, qué ratos tan divertidos da el teatro culto a veces…
Hace años escribí un relato de humor absurdo parodiando la prosa de “La filosofía en el tocador”, que os dejo para que echéis unas risas.

ENCUENTRO VOLUPTUOSO

El siete de Mayo de 1.989 fue encontrado en las ruinas de lo que antes había sido el manicomio de Charenton, un sorprendente escrito del marqués de Sade. Al igual que ocurrió con “Los 120 días de Sodoma”, el divino Marqués había concebido esta pequeña obra de arte en la lúgubre celda donde acabó sus días, ocultando la existencia de sus últimas creaciones literarias al resto del mundo.
El aristócrata gustaba de dar rienda suelta a su imaginación por las noches, garabateando en pequeños trozos de papel, solo iluminado por la tenue luz de una vela. Guardaba sus escritos en los huecos de las paredes de su espartana celda, en delgados rollos de papel, que llegaban a alcanzar hasta 165 Km de longitud. Como es bien sabido, la imaginación del marqués era muy fértil y además tenía la letra muy grande.
 El reconocido experto en literatura francesa y sodomía, el hermano marista Michael Benavides, se lanzó a la aventura de fechar el escrito. Después de años de intenso trabajo, concluyó que el documento databa del 29 de Julio de 1.809. Benavides ha declarado en cierta ocasión que: “Tras analizar la composición específica del papel y la tinta, pudimos hacer una primera aproximación. La prueba del carbono-14 nos puso sobre la pista, pero aún no estábamos seguros al cien por cien, había que seguir trabajando. Finalmente, uno de mis colaboradores reabrió la puerta de la esperanza, se nos había pasado algo por alto: no habíamos leído el escrito. Al final del documento puede observarse nítidamente y con caligrafía impecable lo siguiente: “En París, a 29 de Julio de 1.809”. Partiendo de esa hipótesis de trabajo nos fue posible fijar la fecha de una forma muy aproximada”. Michael Benavides ha recibido numerosos galardones por su descubrimiento.
 Lamentablemente, el paso del tiempo ha dejado su inevitable huella en el documento y encontramos algunas palabras que resultan ilegibles. La humedad y las polillas borraron parte de este “Encuentro voluptuoso”, que aquí les presentamos.
 Las anotaciones entre paréntesis corresponden al catedrático de literatura Pelayo Gómez.

“Encuentro voluptuoso”.

La escena arranca con Madame de Cleves, el duque de Castellois y la joven novicia Dominique, en el lujoso salón del duque.
Duque de Castellois: Hallándonos todos reunidos, como había sido mi deseo, dispongámonos, sin más dilación, a gozar de los placeres de la carne. 
Dominique: ¿Cómo es eso posible, mi buen amigo? Pensé que había sido invitada a una reunión benéfica, estoy confundida.
Duque de Castellois: No os turbéis, mi bella Dominique. Es cierto que os invité por motivos benéficos, para mi propio beneficio, concretamente. Sí, joven amiga, mi falocidad ante todo. Pero antes quiero referiros un asunto de vital importancia. ¿Sabíais que (…)? ( Esta parte es ilegible, probablemente se haga referencia a la famosa subida de los precios de la morcilla de Burgos en Francia o a cualquier otro tema que concitara el interés patrio).
Madame de Cleves (riendo): Me divierte sobremanera vuestro ingenio, querido duque, pero dejémonos de palabrerías vanas y pasemos a los hechos. Que la voluptuosidad nos inunde… ¿Qué nueva perversión habéis preparado para esta ocasión?
Dominique: No, por favor, me asustáis, quiero irme a casa. Además, mira la hora que es. Esta familia se tendrá que acostar.  
Duque de Castellois: Cállate, m(…) (¿maldita?) golfa. Tú serás la primera, te voy a poner mirando a (…) (este fragmento está muy dañado. M.J. Lewis sostiene que palabra siguiente es “ Coria”, mientras que H. P. Fields, de la Universidad de Berkeley, apunta a “Albacete”, como opción más probable. A partir de aquí, el relato aparece lleno de manchas y pequeños agujeros, causados por las polillas, que hacen muy difícil la reconstrucción del documento.)
Duque de Castellois: Querida Madame de Cleves, atad a Dominique a esta silla y traedme mi (…) (¿?)
Madame de Cleves: ¿Cómo que os traiga vuestro (…)? ¿Os habéis vuelto loco?
Duque de Castellois: No es para lo que pensáis, es que me duelen los riñones.
Madame de Cleves: Menos mal, me habíais preocupado, por un instante pensé que la locura se apoderaba de vos. Creí que lo usaríais para (…)por debajo de la mesa de cristal, mientras (…) colgada en la lámpara del salón(…) (El fragmento que falta es de una extensión considerable y la última frase, que es legible,  encierra todo un misterio por resolver). (……) Pero tienes bigote como tu padre. (¿Qué nos habrá querido decir Sade con esto?).
Duque de Castellois: En tal caso, llamaré a mi fiel criado Aurelio, para que (…) mientras Dominique (…) el encaje de bolillos. ¡Aurelio, ven enseguida!
Aurelio: Ya estoy aquí, mi señor, ¿qué se le ofrece?
Duque de Castellois: Pues bien, deberás (……) un kilo y medio de ajos tiernos y, a continuación (…), pero con cuidado, que no se rompa. ¡ Oh, que dulce perversión! Pongámonos en acción, amigos.
Los cuatro adoptan las posiciones establecidas por el duque.
Duque de Castellois: Oh, sí. Aurelio, trae el (…) y con delicadeza (…) un traje de buzo (…).
Madame de Cleves: Que lujuriosa sensación me envuelve. Nunca pensé que un (…) atado a una cuerda podía proporcionar semejante placer.
Dominique: ¡Dios! Seguid así, Aurelio. No soltéis el (…) y cuidado, que es heredado. (…) No, el reloj de cuco, no.
Duque de Castellois: Amigos, la voluptuosidad, la divina voluptuosidad me da vida. (…) con los ajos tiernos, pero debe ser un kilo y medio exactamente. (…) por la tarde nunca es bueno.
Madame de Cleves: Sí, sigamos así por mucho tiempo. El placer es mi única meta. Ahora es el momento. La gallina, Aurelio, trae la gallina.
Duque de Castellois: Que mente tan deliciosamente depravada tenéis, mi buena amiga. Ahora, me haríais el hombre más feliz si (…) papiroflexia (…) el pico de la plancha.
Dios mío, parad, que acabáis conmigo. (…) ¿Habéis gozado, amadas libertinas?
Dominique: Más que nunca, os lo aseguro. (…) Récord Guinnes (…) sobre todo la parte de las patatas ali-oli.
Duque de Castellois: ¿Y vos, Madame?
Madame de Cleves: Claro que (…), como siempre. Quiero preguntaros algo, por cierto, ¿los rumores acerca de (…) son fundados?
Duque de Castellois: Yo creía que no, pero tampoco. (Aquí concluye este relato, que trae de cabeza a los más reputados investigadores universitarios de toda Europa).

martes, 12 de abril de 2011

CARTA DE UN STALKER

Hace unas semanas, Laura Pastor, del Club de Fans de Ana Milán, me dijo que iban a hacerle un regalo y me pidió que le escribiera una carta. Querían que los amiguetes de Ana se curraran algo, así de majas son las Milanísimas.

Fiuuuuu, fiuuuuuuuu....

Después de darle algunas vueltas, me salió esta chorradilla.

CARTA DE UN STALKER

Querida Ana:

Me pide Lau Pastor que te escriba una carta para darte una sorpresa y allá que voy. Recuerdo la primera vez que te vi por la calle. Estabas tú saliendo de un restaurante del brazo de un chico y me acerqué para pedirte un autógrafo. A pesar de que tienes fama de tratar con severidad a tus fans, conmigo fuiste encantadora y hasta me dirigiste unas amables palabras: “¡¡Seguridad, seguridad!!”. Mientras tu chico me pisaba la cabeza y un guarda jurado ruso me esposaba a una señal de tráfico tras patearme las costillas, tuviste la delicadeza de firmarme el autógrafo, traspasarlo con un tacón de aguja e incrustármelo en el bazo de un pisotón. Desde entonces no puedo luchar adecuadamente contra las infecciones, pero mereció la pena.

Mi salida del Hospital coincidió con el estreno de tu obra de teatro “Amor y berberechos”, basada en el Tractatus Logicus Philosophicus de Wittgenstein. Era un musical sobre patines delicioso. Me gustó tanto que decidí esperarte a las puertas del teatro con un ramo de rosas. ¡¡Qué amabilidad la tuya al recibir el ramo, con cuanto amor me rociaste los ojos con spray de pimienta!! Recuerdo lleno de emoción, como la policía se me llevaba esposado mientras decidiste regalar el ramo al acomodador del local tirándoselo a los pies, un gesto que te honra y te coloca en la categoría de personas de corazón generoso. He perdido la visión del ojo izquierdo, pero atesoro el recuerdo de tu sonrisa para siempre.

Creo que coincidirás conmigo en que hoy día se abusa del término acoso telefónico. A cualquier cosa se la llama así. ¿Telefonear 450 veces en una tarde a tu productora para tratar de hablar contigo es acoso? ¡Ja! Vamos, no me hagas reír. No lo llames acoso, llámalo amor de fan.

He empezado a ver Física y Química hace poco. La verdad es que como están todo el día follando y se parecen todos mucho, me pierdo con los personajes porque normalmente los distingo por los colores de la ropa (ya sabes, lo del spray de pimienta me dejó secuelas) pero creo que es una serie muy interesante. Te hace pensar…No sé, ¿yo me acostaría con mi profesora de Ética para que me subiera la nota? Nunca me lo había planteado y gracias a la serie reflexiono sobre cuestiones que no se me habían pasado por la cabeza antes. A ver, ¿si me hacen una felación pero sin darme besos en la boca se consideran cuernos? Según algunos personajes no, porque lo que cuenta son los cuernos de sentimientos. Es todo tan profundo que me pierdo en los matices.

Bueno, me despido que van a apagar las luces de la celda.

Un abrazo,

Juan

domingo, 10 de abril de 2011

EVARISTO (by Hugo Bonet)

Hoy se estrena una nueva sección en el blog: “Also starring”, un espacio abierto a colaboraciones de amiguetes. ¿Quién mejor para inaugurar la sección que Hugo Bonet? Los que lo seguís en Twitter ya sabéis que es un tipo estupendo con un gran sentido del humor. Con sus tweets demuestra que se puede hacer reír sin faltar al respeto a nadie… O al menos eso pensaba yo, hasta que me mandó su texto para el blog donde me pone a parir.

Hugo, que sepas que mis abogados te van a meter una querella por injurias y calumnias. Me han dicho que, en cuanto acaben de descojonarse, se ponen a ello.

Y, sin más dilación, con todos ustedes, el sr. Bonet.

EVARISTO

¡Hola a todos!

Mi nombre es Evaristo Elcallo. Me han pedido que dedique unas palabras en este blog a la figura de Juan Gorostidi y estoy encantado de poder hacerlo. Conozco a Juan desde hace muchísimos años y… ¡qué puedo decir yo de él!. Juan es una persona maravillosa, un chaval sano, optimista, con energía, de esos tipos que aman la vida. Puedo decir sin temor a equivocarme que Juan es un amigo. También es un cliente. Soy el psiquiatra particular de Juan y llevo su “neurosis maniaco-depresiva con brotes suicidas” desde que se le diagnosticó en su día. En su día hace 18 años. Sí, amigos, 18 años de terapia, por lo que calculo que estamos en un tercio del tratamiento total. Juan ha mejorado mucho.





Evaristo Elcallo, Titular del gabinete psiquiátrico “La regadera”. Nuestro eslogan es “Loca tu puta madre, guapa”. Porque los psiquiatras también podemos tener eslóganes.


Antes de continuar con la figura de Juan, me gustaría destacar que pertenezco a una familia de psiquiatras con solera, una estirpe que ha ido transmitiendo de generación en generación (hasta un total de seis) su interés por el mundo de la locura. Las familias Elcallo y Gorostidi están muy relacionadas, ya que desde 1815 los Elcallo tratamos las diferentes patologías psicóticas de los Gorostidi, una familia también de mucha solera y muy reconocida en Huelva. 

Uno de los casos más difíciles que tratamos fue el de Rebeca Gorostidi, (bisabuela materna de Juan) que en 1950 sostenía que Huelva había sido fundada por los Gorostidi, por lo que debería considerarse territorio independiente de España y por lo tanto ella debería ejercer de Reina Rebeca I de Huelva. Prometía ser una Reina cercana al pueblo, es decir, a sus súbditos onubenses (que la podrían llamar Majestad Rebe) y que su regencia sería recordada como un periodo de monarquía firme y tenaz pero ilustrada. Insistía también en haber sido, 450 años atrás, amante en la sombra de Boabdil en los años previos a abandonar Granada, por lo que los Gorostidi tenían pleno derecho de anexionar Granada al Reino de Huelva. Majísima.

                Rebeca el día de la rendición de los Gorostidi que dio lugar al armisticio final y la firma de los “Acuerdos de Huelva (1952)”

  Deborah Gorostidi, hermana de Rebeca, conocida como “la cuerda de la familia” 


 Feliciana Gorostidi, madre de las anteriores y tatarabuela de Juan. Gran mujer. Aquí, tomando medidas para coger unos bajos.

Recuerdo como si fuera hoy el día que Juan entró por primera vez en mi consulta. Vi en el dintel de la puerta a un chico fuerte, robusto, lleno de energía, el típico chaval extrovertido con ganas de comerse el mundo. Todo esto lo descubrí mientras Juan no apartaba la mirada del suelo.

-          Hola, ¿qué tal? Sabía que ibas a venir a la consulta. Toma asiento. ¡Buenos días!
-          Hola.
-          Bueno, bueno, Juan, ¿y cómo estás?
-          Bien.
-          ¿Quieres beber algo?
-          No
-          Veo que eres parco en palabras. ¿Es la primera vez que vienes a un psiquiatra?
-          No
-          Ah, ¿ya has estado antes con otro colega de la profesión?
-          Con 7
-          Vaya. ¿Y qué pasó? ¿Decidieron que ya habías terminado con la terapia?
-          No. Empezaron ellos a hacer terapia.
-          Jajaja. Qué gracioso. Bueno, dime ¿cómo quieres que te llame? ¿cómo te llaman tus amigos?
-          Mis amigos nunca me llaman.
-          Ajá. Y en tu familia, ¿cómo te llaman tus padres?
-          Juan. Mis padres hace 2 años que tampoco me llaman.
…………

Me sorprendió la vitalidad, el entusiasmo, la energía de este chico que apuntaba tan buenas maneras. Tras 3 horas de sesión, que fueron estupendamente excepto un momento en que fui al baño y aprovechó para clavarse 30 grapas en las muñecas, todo fue como la seda. El chaval estaba fenomenal. Hice dos prescripciones, una para el farmacéutico (unos simples ansiolíticos) y otra para sus padres, con la recomendación de cambiar el sistema de gas de la casa y sustituir la cubertería de metal por una de plástico con cuchillos de punta redonda.

Investigué sobre el pasado de Juan para ver si detrás de su personalidad se escondía algún trauma familiar o escolar, pero no encontré nada. Por lo visto, al nacer, las noticias sobre su inusual belleza se propagaron de boca en boca, hasta tal punto que gente desde otros pueblos de Huelva venían a casa de los Gorostidi para ver al recién nacido. Su abuela decía con orgullo a todos los visitantes: “Qué guapo es mi niño. Tiene una mirada hipnótica”, que en términos médicos viene a querer decir que el niño era bizco. Pero muy bello. Las señoras se pegaban por sacarle fotos. Por motivos desconocidos una de estas fotos se filtró, pasó de unas manos a otras, y acabó siendo portada de la edición del National Geographic de aquel año en el especial naturaleza animal.

Siguiendo con mi tarea de hurgar en el pasado para ver posibles causas de la “neurosis maniaco-depresiva con brotes suicidas” de Juan, y una vez descartado el físico, me dediqué a investigar su entorno familiar. No encontré nada a destacar. Una familia con 7 hermanos, padres cariñosos y un entorno en el que Juan creció como un niño feliz. Debajo de su casa había una discoteca que fue muy famosa en los 90 (“The Salmorejo Dancing”), y lo único que pude descubrir fue que en ocasiones subían los dueños de la discoteca a casa de Juan a quejarse por el ruido que hacían cuando discutían. Los clientes de la discoteca no podían escuchar la música. Pero vamos, lo normal en cualquier familia.

Tampoco encontré problemas en su etapa escolar. Fue un buen estudiante y consiguió terminar el COU a los 28 años de edad. Muy deportista, se decantó por el fútbol. Uno de las muestras de su peculiar fortaleza mental y espíritu de lucha es que cuando los capitanes de fútbol escogían a sus jugadores, a él lo dejaban para el final y lo escogían el último, después de Susanita, la niña coja. Esto a él no le desanimaba y salía al campo con espíritu animoso, y nunca se dejaba ir abajo incluso cuando Susanita le regateaba cada dos por tres, le hacía tuneles o le gritaba cada vez que Juan se tropezaba.


Uno de los momentos más felices de la juventud de Juan, en su 18 cumpleaños. Fiestón que le organizaron sus íntimos amigos Nemesio, Luciano, Onésimo y Justin Segismundo. La instantánea no lo recoge pero a la derecha estaba Juan con la cabeza metida en el horno de gas.

Las sesiones continuaron a través de los años. No es el momento ahora de hablar de todas ellas, pero recuerdo una sesión clave en el proceso de curación de la “neurosis maniaco-depresiva con brotes suicidas” de Juan: su despertar sexual.

Debo decir antes que nada, que yo soy de la escuela de psiquiatría freudiana, en la que, como sabemos, TODO está relacionado con el sexo. ¿Sueñas con una puerta? Clara referencia a la vagina. ¿Sueñas con zapatos? Penes, está claro. ¿Sueñas con un mapa de África? Clara referencia a que te gustaría ir a un poblado de Kenia vestido de cheer-leader y ser violentamente sodomizado por 20 guerreros de una tribu masai. Todas las respuestas están en el sexo. Es la escuela freudiana. Muy alejada en su planteamiento, por cierto, de la detestable escuela Mapphelton, basada en las teorías de Mapphelton y Stack que ni he leído ni pienso leer. E imagino que vosotros tampoco porque me los acabo de inventar (jajaja. Y luego dicen que los psiquiatras no tenemos sentido del humor. ¡Soy una fiesta! jajaja). Al grano. Un día llegó Juan a la consulta:

-          Hola Juan, ¿cómo vas desde la última sesión de la semana pasada?
-          Bien. Solo 6 intentos de suicidio.
-          ¡¡¡¡Muy biennn!!!! Vamos mejorando, Juan. A ver enséñame las muñecas
-          …
-          Bueno, y tienes novia?
-          No
-          ¿Amiga?
-          No
-          ¿Nunca has tenido un orgasmo?
-          Sí
-          ¿Y cómo se llamaba ella?
-          Estaba yo solo
-          Ajá, entiendo. Entonces ¿eres virgen?
-          Sí
-          Ten en cuenta que ya estás en la edad de tener tus primeras relaciones, ya sabes, las hormonas, la edad del pavo, … estás en esa edad
-          Tengo ya 36 años
-          Ah, ¿ves?, buena edad. ¿Y vas a discotecas?
-          Sí
-          ¿Y entras a las chicas, les dices algo?
-          No
-          ¿Nunca?
-          Bueno, una vez me vino una chica a hablar
-          ¡Muy bien, Juan! ¿Y qué te dijo? Cuenta, cuenta.
-          Me preguntó si tenía hobbies
-          ¡Bien! ¿Y qué le dijiste? ¿Algo ingenioso?
-          La verdad
-          Ajá
-          Le dije que mi hobbie era hacer nudos marineros y que si quería que le hiciese uno. Pero me dijo que recordó que le llamaban y se fue.
………….

Como veis no puedo más que decir cosas maravillosas sobre Juan, una persona admirable, positiva, cercana, estimulante, y muy amigo de sus amigos, a los que llama siempre para charlar o tomar un café y que por un motivo u otro siempre tienen un bautizo de un primo segundo al que acudir y no pueden (también es mala suerte). En definitiva, que os recomiendo que os acerquéis a él, que conozcáis al verdadero Juan, que os inyecte algo de esa energía y entusiasmo que desprende. Y ahora si me perdonáis os tengo que dejar, que me acaban de llamar del 011 y me dicen las enfermeras de centro donde está internado (a él le hemos dicho que es un spa, jejeje, ¿es que los psiquiatras no paramos nunca de molar con el humor?), que ha vuelto a intentar colgarse de las tuberías de los baños, y que ha vuelto a fallar ese inútil y que ahora está todo inundado y que es la 6º vez en lo que va de mes y no aguantan más. Ay este Juan, de verdad, qué chiquilladas tiene.