domingo, 4 de marzo de 2012

LOS GADGETS PARA BEBÉS



Tengo un amigo que dice que lo que verdad marca un antes y un después en tu vida es cuando descubres qué es el Silestone. “Yo era feliz, vivía sin preocupaciones, pero llegó el momento de elegir entre madera y Silestone para la encimera de la cocina y ahí cambió todo”, solía decir.

Lo cierto es que el denominado por los expertos “Momento Silestone” puede condicionar tu evolución personal, pero lo que de verdad traza una línea indeleble en tu trayectoria vital es cuando tienes que elegir el “grupo cero”. Eso sí que marca, el enfrentarse a la trascendental decisión de qué “grupo cero” o maxi – cosi escoger te deja una huella imborrable. Uno se despierta por las noches pensando en los viejos tiempos, cuando vivía felizmente ignorante de la existencia de ese accesorio carísimo pero imprescindible. Para que los que no sepáis qué es el “grupo cero” os comento que es lo que antiguamente se llamaba “sillita para el coche”.

Recuerdo cuando me acerqué a la tienda para comprar el cochecito para Carmencita. Aquello fue surrealista. De repente fui consciente de mi escaso dominio del vocabulario castellano. Por primera vez escuché palabras que me sonaron a chino como “capazo”, “maxi-cosi” o “grupo cero”. ¡Pobre de ti si te ocurre preguntar de qué te están hablando! A mí me miraron un grupo de embarazadas con ojos vidriosos inyectados en sangre cuando osé decir “¿grupo qué?”.

Incluso algún futuro papá me puso una miradita de “¡Pero bueno, hombre!” que me dejó preocupado. ¿Iba a ser un mal padre? ¿Cómo no se me había ocurrido informarme de la multitud de gadgets que hay que acumular en casa para tener un hijo?

El momento cumbre de la compra del cochecito fue cuando la vendedora intentó encasquetarme el cochecito “Élite 5.0 reloaded”. Es de fibra de carbono, tiene frenos de disco, lo diseñó un famoso arquitecto y sólo vale 3.000 € (en serio). A uno, en ese momento, le dan ganas de preguntar si le han visto cara de gilipollas, pero se contiene por educación. ¿Cómo pretenden que me compre un cochecito que tiene mejores frenos que mi coche? ¿Es que Carmencita va a correr el Rally de Montecarlo?

Después, cuando te llevas a casa el cochecito pasas del complejo de gilipollas a la certeza de serlo. Montar y desmontar un cochecito por primera vez, sin ser ingeniero aeronáutico, tiene miga. Al lado de esto, encajar todas las piezas del armario “Klüingerborgerllorg” de IKEA es un juego de niños.

2 comentarios:

  1. Si eso se enseñara en los colegios se venderían más condones.

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