martes, 4 de octubre de 2011

¿DÓNDE ESTÁ LA CÁMARA? (parte 3)


Después del éxito de la primera y segunda parte de “¿Dónde está la cámara?”, continuamos para bingo, en esta ocasión contaré mis aventuras en una boda. Hace unos meses se casó mi amigo Roberto (Rober) contra Valentina, una chica muy simpática italiana.

Rober, el típico amigo de infancia al que le tienes cariño a pesar de no tener mucho en común, es una especie de Muñoz Escassi, un pijo sevillano de libro. Bueno, pues como es guapete la gente dice que es un poco excéntrico. Si fuera feo dirían que es más raro que la madre que lo parió.

El caso es que dos semanas antes de su boda lo llamé para preguntarle si tenía que ir de chaqué y me dijo que sí y que además quería que yo leyera algo en la iglesia. Chaqué. Córdoba. Agosto. 13:00. Haber elegido muerte. Sensación térmica de follar al sol debajo de un plástico envuelto en tres fajas Vulkan.

Aquí estoy tratando de llegar a la puerta de la iglesia sin derretirme.

El caso es que, poco antes del día B, lo llamo para preguntarle por lo que tenía que leer. Eran unas palabras de agradecimiento que él había escrito. Me dijo que al final YO NO ERA TESTIGO pero que fuera de chaqué de todas formas porque si iba a leer en la iglesia quedaba mejor.  La muerte por golpe de calor siempre queda mejor, es verdad. Decir que me acordé 500 veces de su madre, que la pobre no tiene culpa de nada, es quedarse corto.

Total, que llegué a Córdoba el sábado al borde de la deshidratación, a 40ºC a la sombra y me acerco a mi amigo en la puerta de la iglesia. Me da el texto que tengo que leer. EL HORROR. Es una carta de amor cursísima, cosa que me extraña porque Roberto ha sido toda la vida un mujeriego con menos detalles que un Panda. Una carta EN PRIMERA PERSONA. Así que ahí me tienes en el altar diciendo cosas como “Valentina, lo que me enamoró de ti fue tu sonrisa…”, “Te agradezco todo lo que has hecho por mí y quiero construir una vida juntos…” Que al final del discurso me entraron ganas de decir “pero que no se entere el novio”.

Hubo otro minuto glorioso. En un momento del discursito, se dice “gracias, papá y mamá… Y gracias, Fabiola y Francesco, por todo el cariño que me habéis dado siempre”, instante que aproveché para hacer una pausa dramática en el discurso y  mirar sonriendo a los suegros de Roberto, que supuse que serían Fabiola y Francesco. Cara de póker de los dos. Cruel broma del destino. Me siento en el banco y me tocan la espalda. Era una chica de mi edad que me dice “Qué bonito y qué bien has leído. YO SOY FABIOLA”. El “excéntrico” del novio había dado las gracias a sus amigos y ni había nombrado a sus suegros, que desde ese momento pusieron la cara hasta el suelo, como era de esperar. Para matarlo (otra vez). Qué vergüenza…

 La bolsa me la ponía cada vez que veía a los suegros. Qué mal rato.

En fin, que yo a mi amigo lo quiero mucho, pero reconozco que es un coñazo. Hasta el cura dijo en la homilía: “Y preparad vuestro matrimonio como este día… QUE ROBERTO ME HA LLAMADO 400 VECES” (literal).

Después fuimos a una hacienda cordobesa típica muy chula a ponernos ciegos. Yo soy muy despistado y ahí me lucí. Se me acercó un tipo y  tenemos esta conversación:

-           Yo soy muy amigo de Roberto.
-           Ah, encantado. Me llamo Juan.
-           Bienvenido. Oye, ¿lo que has leído en la iglesia lo has escrito tú?....

Y ahí me llevé media hora hablando con mi amigo Bienvenido. Bienvenido esto, Bienvenido lo otro. Qué bien está el sitio, Bienvenido, creo que la hermana de la novia es la de azul, Bienvenido… Hasta que alguien lo llama por su nombre: Carlos. Lo de Bienvenido me lo había figurado yo, porque lo que él dijo fue Bienvenido, de dar la bienvenida. Qué corte…

 Willkommen, bienvenue, welcome…

En fin, una hemorragia de sensaciones. El resto de la noche la pasé buscando la cámara pero no, aquello no era “Inocente, inocente” y de detrás de la cortina no iba a salir Juan Y Medio.

¿Continuará?

miércoles, 28 de septiembre de 2011

ENTREVISTA A EVA HACHE: “NO ME PARECE MAL APEDREAR PERROS”


Eva Hache, casi nada. ¡Con lo que yo la admiro! Cuando accedió a concederme una entrevista, casi me caigo de la silla. Concertamos la cita en una ciudad donde casualmente los dos teníamos asuntos de trabajo.


Normalmente, cuando se entrevista a alguien famoso, suele uno enfrentarse a situaciones un poco extrañas y este caso no iba a ser una excepción. Cuando llegué al lugar convenido, apareció el séquito de Eva: su manager, su agente de prensa, su estilista, su profesor de tai-chi particular, su consejero en Asuntos Exteriores y el jefe de seguridad. Solo faltaba Johnny Drama.

Lo cierto es que me sentí un poco intimidado, porque no paraban de darme instrucciones muy precisas sobre lo que debía y no preguntar: nada de preguntas de política, nada de preguntas sobre compañeros de profesión (los celos de la cumbre) y ninguna, sobre todo, ninguna, referencia a las anchoas, pez que detesta Eva. “Como digas la palabra “anchoa” en su presencia, puede deprimirse durante horas, encerrarse en su habitación y hacer locuras, como pedir 300 toallas de Bob Esponja de los chinos, lavadas 7 veces cada una, y ahí se acaba la entrevista”, me advirtió su agente.

Me entregaron una lista de temas que debía tratar, que tuve que leerme a toda prisa, pues Eva estaba a punto de llegar. No sé, muy raro todo. Entonces, el jefe de seguridad, un eslovaco con una espalda que abarcaba dos husos horarios, me dijo muy serio: “No la mires directamente a los ojos. No lo soporta”.

Aturdido por tantas instrucciones, cuando llegó Eva, guapísima y elegantemente embutida en un chándal de gala amarillo tipo Uma Thurman en Kill Bill 1, no pude sino hacer reverencias compulsivamente como si fuera un japonés agradecido y enfarlopao. Parece que este gesto le complació, por la tímida sonrisa que me dedicó…. Bueno, eso lo supongo, porque como no me estaba permitido mirarle a la cara, no apartaba la vista de su escote, para no hacerle sentir incómoda. Tanto fue así, que estuve a punto de iniciar la entrevista con una frase de Ozores: “Buenas tetas, digo, buenas tardes”.

¿Y qué iba a preguntar ahora, si me habían vetado todos los temas? Resueltamente decidí enfrentarme a la situación con una pregunta profesional, de periodista de mundo, una pregunta que mandaría a Truman Capote y a Kapuscinski a encalar fachadas. Periodismo en estado puro, algo que me diera un titular para parar las rotativas:

Hola, Eva. ¿Qué tal todo? ¿Cas comío?

Como todos los miércoles, cannensalsa. De postre, sopa de arroz. Con los tres cerditos y...  

Bueno, según parece, estás teniendo mucho éxito con El Club de la Comedia. ¿Crees que es el momento de dar un paso más allá? ¿Para cuándo el salto a tertuliana? España necesita un nuevo Ramoncín, pero en mujer… En más mujer, digo.

El Club de la Comedia va como un tiro, programa bendito. Y sí, es verdad lo de Ramón. Es más mujer que tú y que yo en picardías. Como contertulia, me veo, no creas que no. Total, para decir cosas que se me pasen por la cabeza... tengo de todo: cosas y cabeza. El problema sería ir, que es lo que no me gusta, tener que ir.

Con tu nueva revista, “Simplemente Eva”, enseñas a la mujer de hoy a ser como tú: sencilla, perfecta, humilde.... ¿Qué consejo darías a la juventud para que no acabe, digamos, apedreando perros?

Lo primero, que se hidraten. Mucho. Luego, que se vayan haciendo mayores, que la juventud pica. Lo de apedrear perros no me parece mal siempre que se respete el derecho a una muerte digna y el protocolo de Kioto. A veces pienso que hay perros malos. Y malas perras.

Siempre se te ha considerado una persona comprometida y solidaria y has colaborado con ONG´s como “Afiladores de cuchillos sin fronteras”. Recientemente, John Galliano ha comentado que vas a ser la imagen de otra ONG: “S.O.S. Stylo”. Tengo entendido que el objetivo es enseñar a jóvenes del movimiento 15 M a combinar los colores y elegir los complementos adecuadamente para que, sintiéndose guapos por fuera, se sientan contentos por dentro y así no estén tan frustrados. ¿Qué puedes contarnos de este proyecto?

Es secreto, de momento. Tienes buenas fuentes (y no hablo de Andreu). Pero sí, estamos avanzando mucho. Queremos dar una vuelta de tuerca al pañuelo palestino y acercarlo al concepto "torniquete". No te puedo adelantar más. No te puedo, en general. 

Bueno, Eva, sabemos que eres muy tuitera. Tras anunciar que haríamos esta entrevista, hemos dado la oportunidad a la gente de que mande sus preguntas y hemos seleccionado la que nos ha parecido más interesante. Te la leo: “HALLUDA, ME BOTARON DEL KASTIN DEL BIG BROTER SIN ESPLICASION.PLEASE RT.PRODUKTORA ES MAFIA. KE ASER?”   

Me encanta tuiter, por cierto. Esa capacidad de compresión y el esfuerzo por la buena escritura condensada me subyugan. Gracias por tu pregunta, amigo tuitiritero: no te preocupes. A mí también me han votado varias veces y aquí sigo. No desfallezcas. Algún día serás la Gran Legaña de ese Gran Ojo… Y a ti, querido Javier, gracias por la entrevista, te sigo y admiro siempre. Mil besos te daría. 

Y en ese momento, el manager de Eva se me acercó amablemente para decirme que el tiempo estaba cumplido, mientras que el jefe de seguridad ponía fin a la entrevista expeditivamente con una descarga de una porra eléctrica en mis costillas. Mientras me llevaban en camilla, Eva me dijo adiós con la mano con un giro de muñeca tipo Borbón y me tiró un beso, un beso humano, como si ella fuera una persona normal. ¡Más maja!

domingo, 25 de septiembre de 2011

INVESTIGACIÓN TUITERA (parte 2).

Después del éxito de la primera entrega de la investigación sobre la verdadera identidad de los tuiteros, os dejo el resultado de las nuevas averiguaciones.


 Marinacomomolas: Esta foto fue tomada en un viaje relámpago a Amsterdam, donde Marina disfruta ahora de su año Erasmus. “El título de Miss Twitter me hizo ilusión. Las fotos que mandé para ganar el certamen las saqué de Facebook. No eran mías, vale, pero no vamos a ponernos quisquillosos, ¿no?” Asegura que ahora su objetivo principal es usar su belleza para lograr la paz mundial. Mucha suerte, guap… Bueno, mucha suerte, ea,ea.

Jon1979: Este gaditano,un cachondo mental, creó una cuenta de Twitter para “eshá er rato”. Decidió hacerse pasar por vasco futbolero. “Me he tenío que documentá musho porque, como no me gusta er furgo, hasta hace poco yo penzaba que Pé Guardiola era un rejoneadó y Mou, una marca de cervesa. Una riza esto der tuite, qué peshá reí”  

Missnegurochkka: Soriano, camionero y de voz ronca. Aún así, se empeñó en despistarnos y, cuando fuimos a entrevistarlo, nos recibió con una peluca rubia puesta y unos tacones altísimos. Después de un rato, se derrumbó y nos contó toda la verdad. Bromista empedernido, suele aparcar su camión en sitios donde se come fatal.

 Quequé y David Broncano: Estos hermanos de Minnesota, Rosco y Becky, se llevan regular tirando a mal. “Decidimos crearnos una cuenta en Twitter para poder dar rienda suelta a nuestro odio mutuo, lo que no sabíamos es que hay dos humoristas españoles que se llaman así”, nos comentaron mientras hacían sus deberes de Creacionismo. 

David Rioja: Obsesionado por Sons of Anarchy, David dio un giro a su vida y vive ahora al margen de la ley. “Me compré una moto, una Vespa de 1970 muy macarra, muy de tipo duro y me uní al único club que me aceptó: el club de filatelia de Móstoles”. Reparte su tiempo entre el tráfico de drogas, las peleas con bandas rivales y las quedadas para intercambiar sellos. 

Hugo Bonet: Millonario, filántropo y transformista, Hugo Bonet está encantado con su fama tuitera. “Gracias a Twitter, follo el triple que antes. Lo malo es que el triple de cero, es cero”, comentó resignado, mientras se colocaba una peluca para su próxima actuación en el musical “Kierkegaard, turrón y vicetiples”.

jueves, 22 de septiembre de 2011

ENTREVISTA A ANA MILÁN


Después de darle vueltas un tiempo a cómo mejorar el blog, he llegado a la conclusión que le viene genial una sección de entrevistas. Y es que, pocas cosas hay tan gratificantes en la vida como poder compartir impresiones con alguien a quien uno admira. He tenido la suerte de experimentar esa sensación al charlar con Ana Milán.

Aprovechando la presentación de su libro, “Sexo en Milán”, concertamos una cita en un conocido restaurante madrileño. Nervioso como estaba, me presenté 15 minutos antes y, para soltarme un poco, me tomé 3 cervezas seguidas solo en la barra. Eran las 3 de la tarde, no había desayunado ni comido y tengo que admitir que las birritas me sentaron estupendamente. Tanto, que cuando apareció Ana, estaba yo dándole abrazos de amistad a una chica que dijo que me conocía de Twitter y a la que gentilmente firmé un autógrafo en el escote. Esto con Fotolog no pasaba.

Ana me pareció muy guapa, pero no como me la imaginaba. Era rubia, mediría poco más de 1,60 y no hablaba nada de español. Tras 15 minutos de entrevista, caí en la cuenta de que estaba interrogando a una turista alemana, cuyo único objetivo en la vida parecía ser pedir una paella. Aturdido por el error, y por los dos gintonics que me había tomado para que se me pasara el efecto de la cerveza y estar fresco, hice lo que cualquiera de vosotros haría en una situación similar. ¿Repasarme las preguntas? No, señor, que soy español: sacar el móvil para jugar al Angry Birds. Entonces vi un mensaje de Ana: “Me retraso un poco. Estoy liada con la promoción del libro. Ya llego!”

¿El libro? Ay, dios. Caí en la cuenta de que no me lo había leído. Ana tuvo la amabilidad de mandármelo por correo la semana pasada, pero he estado más liado que el peluquero de Anasagasti y ni lo he abierto. “Preguntas de tono general, no hay problema, todo controlado”, me dije.

Estaba repitiéndome estas palabras como un mantra, cuando llegó Ana, la verdadera. Mira que en la tele es guapa esta chica, pero en directo es para quitar el hipo. Una auténtica belleza, ahora que me imagino riñéndome porque se me ha olvidado poner el lavavajillas y me echo a temblar. Guapura, inteligencia y carácter, ¿qué más quieres, Baldomero?

Yo, que siempre me pongo nervioso ante una mujer de bandera y torpeo más que Aznar hablando tejano, puse mi cara de seducción, la de “no te enamores, nena” y, con un gesto ágil, me dejé caer en la barra, como distraídamente.

Quizá fueran las cervezas, quizá los nervios, el caso es que calculé mal las distancias y ni rocé la barra, caí a plomo dándome una hostia importante, que el público del restaurante valoró con un 9,75. Me levanté de un salto, como no podía ser de otra manera para salvar la situación y solté un “cada uno se apoya en la barra como quiere”, que provocó la risa contagiosa de Ana y ayudó a romper el hielo. Comenzó la entrevista:

- Hoy presentas “Sexo en Milán”, un libro que trata temas, conceptos y que, al parecer está estructurado en capítulos, como debe ser. (Tenía que salir del paso como fuera, no podía notarse que no lo había leído). Imagino que cuando lo ideaste, tenías en mente un tipo de libro concreto: ¿ha salido como pensabas?

- Juanito... dime la verdad, no te lo has leído, a que no? Jajajajaja. Bueno no importa... La verdad es que hace ya mucho tiempo que comencé a darle vueltas a la idea de escribir un libro y poco a poco se fue formando, bueno que me enrollo, la verdad es que sí, que tal cual tenía imaginado.

- Tengo varios conocidos que han leído el libro y coinciden en que se lee de un tirón, que la escritura es muy fluida. Sabemos que tienes mucha experiencia en el mundo del cine y la TV, todos recordamos tu paso por “Pasapalabra” como presentadora (aquí Ana me dio una colleja, no sé muy bien porqué)… El mundo de la escritura era nuevo para ti. ¿Has encontrado muchas dificultades?¿Pensaste alguna vez que no serías capaz de terminarlo?

- Solo lo pensé el día en el que me senté frente al ordenador y me decidí a empezarlo. Me preparé un café, subí a mi despacho, me senté en mi mesa, encendí el ordenador y me quedé mirando el teclado como una vaca mira al tren. No salía nada, no había ni rastro del libro que había en mi cabeza hasta dos minutos antes. Pero respiré hondo y comencé....

- ¿Has escrito “Sexo en Milán pensando en algún tipo concreto de lector? Escuché en la entrevista magnífica que te hizo Carlos Herrera que opinas que es un libro de chicas que deberían leer los chicos.

- Es absolutamente cierto, creo que se divertirá, y así está siendo tanto la adolescente que comienza en esto que llamamos amor, como las mujeres a las que ya nos han besado más de dos veces por primera vez. ¡Y a los hombres les viene muy bien enterarse de que va todo esto que nos sucede a las chicas!

- Dejemos a un lado “Sexo en Milán”. Últimamente estás que te sales: “El hombre de las mariposas”, la serie de “El tiempo entre costuras”, etc. Y además te has casado. ¿Te gustaría trabajar con tu marido Jorge en algún proyecto pequeñito, como un corto? Y en caso afirmativo, ¿qué me pongo para la ceremonia de los Goya?

- Sabes que desnudo ganas más. (Nota: estamos bromeando sobre esto).

En este momento, me sonó el móvil, con un mensaje de Eva Hache. Este:


Y eso hice.

- Ana, por hablar de todo un poco…. ¿Qué opinas de los peces espada? Me ha dicho Eva Hache que te lo pregunte.

- ¡Jajajajajjajaja! Eva es muy mala persona aunque yo la quiero mucho, eso del pez espada viene de un día en el que estábamos de gira en 5mujeres.com e íbamos juntas al teatro, de repente le dije: -Eva, ¿tú sabes dónde está el teatro? Y ella me dijo: -Creo que en aquella plaza pero no lo sé muy bien, se que se llama Pez Espada.  Y yo que soy un alma pura que no se cuestiona lo que los demás dicen, paré a una señora y le pregunté por el teatro pez espada, Eva comenzó a reírse a carcajadas mientras la señora me decía: -No sé hija, en aquella plaza está el teatro Emperador. Casi la mato.

Y con esta anécdota tan graciosa, dimos por finalizada la entrevista y nos dedicamos a hablar de nuestras cosas. Fue una tarde estupenda, la verdad.

Cuando llegué a casa, agotado por el viaje exprés a Madrid, una ciudad que, comparado con Medellín, no estresa nada, le eché un vistazo a las primeras páginas de “Sexo en Milán”. Me enganchó tanto que me lo leí enterito de un tirón. Os lo recomiendo, os va a encantar, sobre todo la pelea final de zombies contra vampiros.

lunes, 19 de septiembre de 2011

LA CIBERQUEDADA (por @DRioja)


Hoy, en Also Starring, una divertido texto escrito por mi amigo David Rioja. Me ha parecido extrañamente familiar y me he reído mucho. ¡A disfrutarlo, muchachada!

LA CIBERQUEDADA (por @DRioja)


 Hace unos días, tras intercambiar algunas anécdotas con el autor de este blog, éste me animó a hacer una entrada contando alguna de ellas, teniendo en cuenta que se trata de una de las pocas personas que ha conseguido hacerme llorar de la risa al leerle, me dije que coño, yo no tengo ni puta gracia, así compensamos un poco.

Así que me dispongo a contar el día que me acosaron sexualmente. Os cuento esta historia porque tiene mucho que ver con internet, esos primeros chats cuando las tarifas planas no existían y había que comprar bonos de internet, que viejuno me siento ahora que lo he dicho.

El caso es que un amigo de toda la vida tenía un medio rollete de chat, y se le había presentado la ocasión de sellar su amor, con semen para ser más concretos. Para ello debía acudir a una cena en una bonita ciudad del sur, pero le daba rollo ir solo, así que me pidió el favor. La verdad es que no me apetecía demasiado, pero a esas edades la posibilidad de polvo era remota, y no se le podía hacer ese feo a un colega.

Y ahí empieza la aventurilla, cuando llegamos a la estación de tren ahí estaba la organizadora y un par de personas más, que amablemente vinieron a recogernos, de ahí nos llevaron al hostal y luego a tomar algo. Aquí hago un pequeño inciso, y es que la habitación la compartíamos mi amigo, un tipo de Barcelona al que no conociamos y yo.

En este tipo de reuniones sociales hay varios tipos de asistentes, en toda quedada chatera que se precie existe una señora de avanzada edad, sus nietos la enseñaron a chatear y por lo general quiere mucho al personal con el que chatea, a más jóvenes más amor. Luego está el romántico que es aquel que se presenta a la cita con una rosa por cada asistente femenina, según las está entregando decide a quien quiere llevarse a la cama, este espécimen es insaciable, si puede llevarse a más de una no dudará en hacerlo. También tenemos asistentes más comunes, que también existen en otro tipo de eventos, como pueden ser bodas y bautizos, esos que antes de empezar a comer ya están absolutamente borrachos, se ponen las servilletas en la cabeza y no dudan en salir a la pista de baile, aunque no suene música alguna.

Ni que decir tiene que a mi amigo apenas le vi en todo el fin de semana, y cuando lo hacía no sabía donde empezaba él y donde acababa su acompañante, así que ahí me vi yo sólo, rodeado de gente a la que apenas si había intercambiado un par de frases. Yo cuando estoy cortado no hablo, solo me salen monosílabos, así que mis conversaciones eran del tipo:

- ¿Y tú de dónde eres?
- Madrid.
- ¿Y qué tal te lo estás pasando?
- Bien.
- ¿Es tu primera quedada?.
- Si.

Y así hasta que se iban murmurando en susurros lo gilipollas que era. Excepto una chica, ella no necesitaba que yo hablara, se sentó a mi lado, y estuvo dándome conversación toda la cena, que maja ella, y después de la cena, pues también a mi lado hablando y hablando, y hablando y hablando, hasta que de improviso, ZAS, beso en la boca, joder, no me dio tiempo ni a hacerle la cobra, menuda velocidad tenía la tipa, eso debía ser algún tipo de arte marcial milenaria. A ver como digo yo esto sin que suene impopular, que si la chica hubiera estado bien, pues no digo yo que hubiera aprovechado la coyuntura, bueno, tampoco hubiera necesitado que estuviera bien, con que al mirarla a la cara no me hubiera recordado el caniche de mi abuela me hubiera valido.

 Retrato de la chica (dramatización)

De la manera más educada que pude le dije que no me interesaba, utilicé el recurso de “es que acabo de salir de una relación y todavía no lo he superado”, pero coño, se ve que su cruzada era hacerme olvidar a mi ex. Si me ponía a bailar ahí venía y se me agarraba, si me veía sentarme salía corriendo y se me sentaba en las piernas, daba igual que estuviera al otro lado del garito. Yo ya estaba muy agobiado, así que decidí que era hora de irme al hostal. No sé porqué me dio por inventarme que estaba malo, y que por ese motivo me iba, pero en qué hora, por supuesto se ofreció a hacerme de enfermera y amablemente quiso acompañarme a la habitación, coño, es que empezaba a encontrarme mal de verdad. El caso es que hice el esfuerzo y me quedé. Las siguientes horas fueron un infierno, si no me pregunto quinientas veces si estaba bien no me lo preguntó ninguna, yo solo quería que se acabara esa noche del infierno.

Sobre las seis de la madrugada el grueso de la gente decidió que era hora de ir a desayunar, y tiramos hacia una churrería cercana al hostal, yo no tenía hambre, y aproveché un despiste de la susodicha para escapar. Llegué a la habitación prácticamente corriendo, no podía arriesgarme a que me viera, y no tardé ni dos minutos en estar acostado, aliviado de haber salido vivo. No habían pasado ni 10 minutos cuando oigo la puerta abrirse lentamente, y sin ningún otro ruido, noté como se abría la ropa de mi cama y alguien intentaba entrar en ella. Esto me confirmó que era algún tipo de ninja la hija de la gran puta. Me defendí como pude y logré evitar que entrara. Durmió en la cama de al lado, en la de mi compañero que por supuesto estaba mojando el churro como un campeón. Yo no pude pegar ojo.